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Club juvenil
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Para hacerse socio de Cuatro Caminos, ¿qué hace falta? Primero, la entrevista de los padres con un miembro de la junta directiva y con el director técnico del club, en la que se explica la finalidad y las actividades del club. Después, rellenar la ficha de inscripción.
¿Cómo se mantiene el Club? Con las cuotas de los socios y, fundamentalmente, con donativos particulares de muchas personas que quieren ayudar a que esta labor educativa de Madrid, iniciada en 1985, siga saliendo adelante.
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Entrevista con los padres. De forma periódica y cuando unos u otros lo deseen, los preceptores se entrevistan con los padres y madres para coordinar la atención personalizada a cada socio.
Estudio asistido. Los socios disponen de una sala de estudio con las condiciones de silencio necesarias y siguen un plan de trabajo de acuerdo con su preceptor.
Deporte y Naturaleza. Muchos fines de semana y en vacaciones se programan excursiones a parajes naturales que permiten conocer, aprender a respetar y a disfrutar el entorno natural. Asimismo participan con equipos en los campeonatos deportivos municipales y diversos torneos a lo largo del año.
Solidaridad. Encauza la formación que se imparte en el Club hacia acciones concretas de ayuda social. Según la edad de los participantes, incluye: jornadas de voluntariado, participación en programas de ONGs, atención de discapacitados, clases de apoyo para niños en barrios marginales, etc...
Formación cristiana. Para conocer los fundamentos de la fe, sus implicaciones en la vida diaria y estar en condiciones de asumir con libertad los retos que plantea en la sociedad actual. En esta tarea colaboran un capellán, sacerdote de la Prelatura del Opus Dei, y los preceptores.
Orientación continua. Cada socio conversa con su preceptor para personalizar la formación que se imparte en el Club y que impregna todas sus actividades.
Cursos de orientación familiar para padres. Asistidos por un grupo de expertos, se organizan cursos para todos los padres y madres en los que se tratan aquellos temas de interés que afectan, especialmente, a la familia y su ámbito.
Talleres. Como maquetismo, pintura, guitarra, aeromodelismo, biología, teatro, fotografía, astronomía, etc... Facilitan la adquisición de algunas habilidades, promueven el descubrimiento y desarrollo de aficiones y desarrollan virtudes humanas como orden, la paciencia, la constancia, etc...
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La Junta Directiva. Es el principal órgano de gobierno del Club. Está constituida por los padres de algunos socios de Cuatro Caminos. Es la encargada de marcar las principales directrices de las actividades que se desarrollan en el club, impulsándolas y controlando que se ajustan al Proyecto Educativo y a los intereses de los padres y madres de los socios.
La Junta de Gestión, nombrada por la Junta Directiva, formada por algunos preceptores y dirigida por el director técnico, responde de la marcha diaria de las actividades del Club.
Jefe de nivel. Los socios se organizan en grupos distintos según las edades. El jefe de cada nivel se ocupa de coordinar sus actividades, la tarea de los preceptores, de fomentar la convivencia entre los socios, etc...
El preceptor es pieza clave en el Club. Asume la orientación personal de un grupo de socios y colabora estrechamente con las familias en su tarea formativa. Los chicos encuentran en él a un amigo con experiencia que les estimula, anima y aconseja dentro de una relación de confianza.
Los socios. Son los auténticos protagonistas de la vida del Club. Participan en las actividades que se organizan, se lo pasan en grande, y se forman como personas. Pueden ser socios los chicos desde 10 años de edad hasta los 17. Para ello, es necesario contar con el permiso de sus padres, y abonar una cuota mensual.
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Que se conozcan a sí mismos, tratando de desarrollar sus aptitudes con deportividad y afán de superación.
Que sean capaces de integrar todos los aspectos de su vida (la felicidad, el amor, la amistad, el dolor, la familia, la sociedad, la trascendencia y tantos otros) para construir una personalidad plena.
Que adquieran una facilidad para el esfuerzo personal a través de un hábito de trabajo serio.
Que aprendan a trabajar en equipo, siendo generosos, leales y tolerantes con los demás.
Que sean capaces de apreciar la belleza de la naturaleza, el arte y la cultura, así como de interesarse activamente por su entorno natural y social con espíritu solidario.
Que se impliquen en su vida familiar, contribuyendo a un ambiente de cariño, servicio a los demás y optimismo.
Que se muestren preparados para dar respuesta libremente a las exigencias de su fe y sus demás convicciones personales.
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Los padres desempeñan una función muy importante en el Club puesto que son los primeros educadores de sus hijos y, por tanto, los primeros interesados en el correcto funcionamiento de Club. La colaboración entre los padres y los preceptores constituye el núcleo formativo.
Las iniciativas que se organizan en el Club, así como su sostenimiento económico, precisan de la ayuda de todos, así lo han entendido, desde el comienzo de Cuatro Caminos, muchos de los padres de los socios y han procurado ayudar con eficacia en dichas actividades.
Además, el Club también organiza actividades para padres, como cursos de orientación familiar, cenas-coloquios, cafés, excursiones. A lo largo del año, algunos actos reúnen de modo especial a las familias, como la fiesta de comienzo de curso, el triduo de Navidad, la romería familiar de mayo, la fiesta de fin de curso, etc.
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Dentro de las múltiples posibilidades del tiempo libre juvenil, los principios formativos del Club Cuatro Caminos se centran en el desarrollo integral de la persona, dentro de un concepto cristiano del hombre. No se trata de imponer unas prácticas religiosas porque precisamente ese concepto cristiano sitúa en lugar preferente la libertad: cada socio desarrolla sus propias capacidades y aptitudes, con la ayuda necesaria para que se prepare a ser mejor persona y a servir solidaria y eficazmente a la sociedad.
Cada chico es una persona irrepetible, protagonista de su propia historia. En el Club ese protagonismo se fomenta activamente para que sea él quien decida con libertad y responsabilidad a qué metas va a ir dirigiendo sus mejores esfuerzos, de acuerdo con el grado de madurez correspondiente a su edad.
Nunca plantea el Club juvenil acciones partidistas; entiende el pluralismo como uno de sus valores, sin dejar por ello de estimular una sana inquietud por contribuir a solucionar los problemas de su entorno social, pero sin respuestas prefijadas de antemano. Existe un clima que facilita expresar con confianza las propias ideas, respetar y comprender las de los demás, y se reconoce el esfuerzo por pensar, dar razones y explicar el porqué de las cosas.
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El Club Juvenil Cuatro Caminos es una respuesta de los padres a la preocupación por la educación de sus hijos. Es un centro educativo de actividades extraescolares y de tiempo libre, complementario a la familia y al colegio, que desarrolla su función después de las horas de clase, durante los fines de semana y en las vacaciones.
Los chicos no están superprotegidos en el Club Juvenil. Al contrario, en él se encuentran un ambiente abierto, donde la convivencia con muchos y variados amigos adquiere su valor. Como centro educativo, cuenta con unos objetivos precisos, desarrolla un proyecto formativo y se sirve de unos medios para llevarlo a cabo, como detallamos más adelante. Siempre, claro está, con la colaboración y supervisión de los padres, auténticos protagonistas en la tarea educativa y también en la labor de Cuatro Caminos. |
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Educar a los hijos es, quizá, la tarea más importante en la vida. Y la educación de cada chico se desarrolla fundamentalmente en la familia, pero también influyen otros escenarios: el colegio, escuela o instituto, y el tiempo libre.
La escuela juega un papel decisivo en la educación. Los padres nos esforzamos por escoger un buen colegio, asumiendo muchas veces importantes sacrificios, y por participar en la educación que allí se imparte hablando con los tutores, acudiendo a las reuniones que se convocan y de otras muchas maneras.
Pero, ¿y el tiempo libre? La experiencia demuestra que un ambiente familiar favorable y una buena escuela no son suficientes. El tiempo libre –la televisión, las diversiones, los amigos– tiene una notable trascendencia educativa. Por eso, hay que contar con él a la hora de abordar un proyecto educativo familiar: este es el origen del Club Juvenil Cuatro Caminos. Los padres creamos un entorno en donde nuestros hijos se divierten a la vez que aprenden, hacen amigos y se forman como personas.
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